

Comentarios al libro Terapia colaborativa: conversaciones y relaciones que
hacen la diferencia, de Harlene Anderson y Diane Gehart.
Dr. Gilberto Limón Arce, UNAM
Antes que nada quiero agradecer la invitación que me hizo el Grupo Campos Elíseos
para hacer la presentación del libro titulado “Terapia colaborativa: conversaciones y
relaciones que hacen la diferencia”; una edición a cargo de Harlene Anderson y Diane
Gehart. Y al mismo tiempo agradecerles la oportunidad de compartir estos gratos
momentos con ellas, con ustedes y con las personas que están en la mesa conmigo.
Por supuesto que no es fácil hacerles una presentación pormenorizada del texto en
siete u ocho minutos, que es el tiempo que nos indicó Margarita que teníamos para la
presentación, pues consideré que con esas restricciones apenas me daría tiempo
para leerles el índice de este interesante libro. Y yo me preguntaba “¿qué se puede
comentar en siete minutos de un texto que contiene tantas aportaciones plasmadas en
24 capítulos divididos en tres partes? ¿Cómo podría trasmitirles a ustedes mi
experiencia sobre ese caudal de información que contempla la participación de 31
autores?” Y no obstante el atolladero en el que me metieron estas almas virtuosas del
paraíso feliz, cuando empecé a adentrarme en el texto fui cayendo en cuenta de que
yo mismo estaba poco a poco involucrándome, a través de su lectura, en un proceso
relacional con todas ellas… y ellos. Fue una experiencia interesante, enriquecedora,
pero, sobre todo, amable muy gratificante, como lo es el modelo colaborativo de
Harlene.
Un ejemplo de esto que les estoy diciendo es el título de la Primera Parte, que, aunque
retoma el título del libro, Harlene lo presenta como una invitación: “una invitación a la
terapia colaborativa”. En esta Primera Parte, que incluye los primeros seis capítulos,
en el Apartado titulado “La terapia colaborativa entonces y ahora” Harlene nos habla
acerca del carácter relacional y generativo del lenguaje y del conocimiento, que ella lo
contempla como una especie de “paraguas postmoderno”. También nos habla de las
influencias históricas que tuvo desde los tempranos años ochenta y de su vínculo
original con Goolishian; nos comenta cómo, a través del diálogo, creamos los
significados que nos permiten encontrar formas de seguir adelante; para, al final de
este apartado, hablar sobre el arte y el espíritu de la terapia colaborativa, que no es
otra cosa que el reflejo de su postura filosófica como “forma de ser”, esto es, como
“forma de ser” en la relación y en la conversación. Son cuatro capítulos que, en mi
opinión, nos proporcionan un pertinente marco histórico y conceptual para emprender
la lectura del resto de los trabajos presentados.
Con todo, esta primera parte concluye con dos capítulos que, además de enriquecer
la propuesta y tendencias del modelo colaborativo de Harlene, sobre todo por sus
vastas referencias a autores teóricos que compartimos, al mismo tiempo me hicieron
recordar las dos posturas encontradas entre las cuales siempre me he sentido
oscilando, una que contempla con pesimismo las tendencias catastrofistas del mundo
que vemos pasar frente a nosotros, y otra de gran optimismo que se alimenta del
estado de bienestar y esperanza que poco a poco se va reflejando en la cara de las
personas que buscan ayuda en la terapia. Pero fue precisamente esta última postura
la que me hizo revalorar el modelo colaborativo de Harlene. Uno de estos está escrito
por Lynn Hoffman, que habla sobre del “arte del compartir”, y que la autora lo inicia
relatando la grata experiencia que tuvo en la Universidad de Tromso (en donde
describe los colores de los primeros rayos de luz de una mañana de primavera que
fueron apareciendo entre la hendidura de dos montañas cubiertas de nieve…), y que
ella utilizó como una emotiva metáfora que yo interpreté como parte del “arte de
compartir”. Y el otro es de Tom Andersen, que habla de la participación humana como
un paso trascendente para revalorar al mismo ser humano.
De cualquier manera, e independientemente de la polémica que podría generarse
entre los teóricos optimistas y pesimistas de la postmodernidad (o como yo, que me
la paso fluctuando entre las dos), lo importante en este caso es el trasfondo de
esperanza que genera la propuesta colaborativa de Harlene, que, por cierto, se ve
muy bien reflejada en los trabajos presentados.
La Segunda Parte del libro incluye seis capítulos, y la Tercera Parte los doce
restantes. Y no obstante que el libro, a decir de Harlene, es en sí mismo un collage de
ciertas prácticas que han estado influenciadas por el modelo colaborativo, la autora
nos habla de las aportaciones como un excelente ejemplo de la aceptación que ha
tenido este modelo a través de diferentes culturas e idiomas, que, con ese estilo tan
propio de Harlene, nuevamente los presenta como una invitación al diálogo
intercultural. Son, como ella misma lo señala, un buen ejemplo de la diversidad que
está abarcando la terapia colaborativa, así como una muestra de las modalidades
creativas que han asumido los y las participantes en su trabajo cotidiano con este
modelo.
Permítanme leerles los títulos de algunas de las colaboraciones que más me llamaron
la atención, que, como verán, al mismo tiempo se antojan como una estimulante
invitación a su lectura y reflexión. Es el caso de “Escuchando lo inescuchable.
Consejos profesionales para mujeres que han sido maltratadas”, escrito por Susan
Levin. O el trabajo de Sylvia London e Irma Rodríguez sobre “El desarrollo de un
aprendizaje colaborativo y una terapia comunitaria en un escenario educacional”, con
un subtítulo que lo hace todavía más atractivo: “de la alienación a la invitación”. O el
capítulo de Debbie Feinsilver, Eileen Murphy y Harlene Anderson, con un título
igualmente sugestivo: “Mujeres en punto de cambio. Un festín transformacional”.
Con todo, un capítulo que me conmovió profundamente fue el de Glen Garder y
Anthony Neugebauer, titulado algo así como “El curioso George: entrevista con un
supervisor”. Pero lo que más me conmovió fue encontrarme nuevamente con Glen,
sobre todo porque era una excelente persona y porque estuvo colaborando con
nosotros cuando apenas iniciábamos estas experiencias en la UNAM, un amigo del
cual guardo un recuerdo muy afectivo, y del que lamento mucho que ya no esté con
nosotros. También me llamó la atención el capítulo de Mary y Kenneth Gergen, titulado
“Colaboración sin final”, con un subtítulo que me recordó un poco las novelas de Sir
Arthur Conan Doyle: “El caso del boletín de envejecimiento positivo”. Un capítulo que
va junto con el de Sally St. Gorge y Dan Wulff, que habla de la colaboración como un
estilo de vida, ambos enmarcados bajo el estimulante rubro de “Posibilidades que
nunca terminan”.
Otro capítulo que me llamó mucho la atención fue el de Elena Fernández, Alejandra
Cortés y Margarita Tarragona, titulado “Tú haces el camino mientras caminas.
Trabajando colaborativamente con gente con trastornos alimenticios”. Pero lo que
más me llamó la atención fue que pusieran como epígrafe un fragmento del poema
“Proverbios y cantares” de Antonio Machado, del cual Patricia Trujano y yo pusimos
igualmente como epígrafe en un trabajo que acabamos de realizar para la UNAM.
Interesante coincidencia. Y no obstante que estoy seguro de que todos ustedes
conocen el poema en cuestión, sobre todo por la composición musical que le hizo
Joan Manuel Serrat, permítanme leerles dicho fragmento para ver si comparten con
nosotros esta misma interpretación.
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
Finalmente, y aunque quizá ya sea un poco tarde para aclararlo, déjenme decirles que
no confíen demasiado en lo que les acabo de decir, pues mi inglés es pésimo y su
traducción un poco peor. Más bien los invito a leerlo por ustedes mismos y a formar
parte, a través de su lectura, del proceso colaborativo al que nos están invitando
Harlene y Diane. Me parece que vale mucho la pena.
Febrero 24 de 2007
